Él siempre con algo que decir, yo siempre con algo que callar.
Él siempre ganando y yo con esas ganas de "ojalá no me ganen".
Él tan todo, y yo tan poca cosa.
Yo siempre mirando a los ojos, y él mirando a las tetas de otras tantas.
Yo siempre diciendo la verdad, y él intentando no decir más mentiras.
Yo demasiado humilde y él demasiado sobrado.
Yo tan mía, y él tan todo mi contrario, pero al fin y al cabo, ambos con esas mismas ganas de estar juntos.
Esto no es ficción chica, quizás la escena de niña buena y chico malo no suceda sólo en las películas.
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